José Betancur.

El golpe seco

El seguro no evita el golpe, cubre lo que viene después. Con la IA pasa igual: nadie evitó la llegada, lo que importa es quién supo leer lo que le pasó.

Estaba haciendo fila para dejar a mi hija en el colegio. Nada más ordinario que eso. La misma fila, la misma hora, la misma conversación de camino.

El carro de atrás perdió el control. Era eléctrico, pesado, con ese torque que no perdona. El golpe fue seco.

Dos horas después seguía ahí. Seguros, fotos, gente hablando al tiempo. La agenda del día se deshizo sola mientras yo miraba el guardabarros.

Lo raro del golpe es la velocidad con la que reorganiza todo lo demás. Uno no decide reorganizarse. Uno abre los ojos y ya está en otro día.

Así llegó la inteligencia artificial a muchas empresas de la región. En la fila. Haciendo lo de siempre. Con la agenda del trimestre ya escrita.

El seguro no evita el golpe. Cubre lo que viene después, y eso ya es bastante.

Con la IA pasa igual. Nadie evitó la llegada. Lo que separa a unos de otros es quién supo leer lo que le acababa de pasar, y quién quedó mirando el guardabarros esperando que alguien le explicara.

El criterio funciona como el seguro. Se contrata antes, sirve después, y el día que lo necesitas ya no hay tiempo de ir a contratarlo.



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