Ir al contenido
Go back

El proyecto 52

Rovio hizo 51 juegos antes de Angry Birds. No como experimentos fallidos. Como el proceso de aprender a hacer un juego que valiera la pena.

Peter Steinberger tiene decenas de repositorios en GitHub. La gente los mira y ve fracasos. Él ve el ejército que tuvo que construir para que OpenClaw funcionara.

La diferencia no es semántica. Es fundamental.

Cuando llamamos “fracaso” a cada intento que no resultó en éxito comercial, estamos aplicando el marco equivocado.

Y ese marco nos paraliza antes de empezar.

Nadie quiere acumular 51 fracasos. Entonces no empezamos. O empezamos y al tercer intento buscamos algo más seguro.

Pero las obras que importan rara vez llegan en el primer intento. Ni en el décimo. Llegan cuando uno ha construido suficiente comprensión, suficiente músculo, suficiente infraestructura como para sostenerlas.

Los 51 juegos de Rovio no fueron el camino hacia Angry Birds. Fueron los cimientos.

Los repositorios de Peter no fueron distracciones de OpenClaw. Fueron OpenClaw, construyéndose desde adentro.

La pregunta no es cuántos intentos te tomó.

La pregunta es si estás construyendo algo o simplemente esperando que llegue.


Share this post on:

Next Post
La caja no te protege