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El Trabajo Invisible

Hoy es 3 de enero y probablemente ya rompiste tus resoluciones.

O peor: todavía las estás cumpliendo, sintiendo esa presión constante de que deberías estar haciendo más.

Vivimos obsesionados con outputs. Cuántos posts publicaste. Cuántas páginas escribiste.

Pasé mis vacaciones escuchando a Brian Eno durante horas. Leyendo su libro. Tomando notas sin estructura.

Son mis segundas vacaciones con Eno. El año pasado hasta creé una app de sus Oblique Strategies.

Y la gente pregunta: ¿no se supone que las vacaciones son para descansar?

Esto no es una teoría. Es cómo estoy eligiendo trabajar.

Eno tiene 10,550 piezas musicales sin terminar en su archivo. Experimentos fallidos. Fragmentos de 30 segundos. Ideas que nunca verán la luz.

¿Es eso desperdicio?

No. Es el suelo del que crece todo lo demás.

No eres arquitecto, eres jardinero. No diseñas la flor. Plantas la semilla. Observas. Respondes.

La flor se hace sola.

Trabajar con AI hoy es como ver a un perro bailar en dos patas. Nos asombra que pueda hacerlo. Pero pídele un poema y obtienes basura genérica. El AI produce el promedio. Y el promedio es mediocre.

Las mejores herramientas crean cosas que nadie imaginó. El micrófono permitió cantar susurrando. Las grabadoras con defectos crearon nuevos sonidos.

Pero eso requiere tiempo que parece improductivo. Y requiere hacerlo con otros.

La tecnología nos hace más independientes. Google lo sabe. ChatGPT responde. El algoritmo recomienda.

Pero las mejores cosas no las hacemos solos. Las hacemos en conversación, en fricción, en escena. El Renacimiento. Los impresionistas. La Bauhaus.

Este año no voy a contar cuántos posts escribo. Voy a preguntarme cada día: ¿Qué es lo que realmente me gusta?

No voy a usar AI para “ser más productivo.” Voy a usarlo para descubrir qué hace que no fue diseñado para hacer.

Y voy a proteger mi atención como el recurso más valioso que tengo.

Porque en un mundo donde todo grita por ella, saber hacia dónde quieres mirar es el último acto de libertad.

Ya es 3 de enero. Tal vez solo necesitas más tiempo bajo tierra, donde las semillas hacen su trabajo invisible.


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