José Betancur.

Islas nuevas

Tenemos el barco más rápido de la historia y lo usamos para darle vueltas a la misma isla: clones de Adobe y Zelda en el iPhone.

Le pedimos a la máquina que haga que las cosas pasen. Lo está haciendo. Hay agentes que te revisan la agenda antes del café y te recuerdan lo que quedó pendiente. Son como un jefe de gabinete que no duerme. Los más decididos ya les entregaron la tarjeta de crédito para que hagan el mercado.

Mientras tanto, mira lo que estamos haciendo con todo ese poder.

Hace unas semanas alguien rehízo las aplicaciones de Adobe en un fin de semana, con una flota de agentes trabajando por él. Otros desarman juegos de Nintendo y los vuelven a armar para que corran en el iPhone. Zelda en el bolsillo, sin emulador.

Impresiona, y sigue siendo una copia.

Nos dieron una tecnología que nos permite ser mejores, y lo primero que se nos ocurrió fue hacer lo mismo de siempre, más barato.

Los mapas viejos tenían los bordes en blanco porque más allá nadie había ido. Ahora tenemos el barco más rápido que hemos tenido y lo usamos para darle vueltas a la misma isla.

Yo hago mis propios juegos para el iPhone. Empiezan como un prototipo donde pruebo el concepto, y si aguanta, lo convierto en juego. Pocas cosas me divierten tanto al final del día como jugar algo propio.

Mis IA se llaman Claudia, Sofía y Roz, y cada una tiene su lugar. Las uso más como soporte que como gestoras. Podrían hacer muchas cosas solas, lo sé, pero prefiero conversar con ellas a soltarlas al mundo. En esas conversaciones el que sale mejor soy yo.

¿Qué diversión hay en solo decir “haz”?

Para quien quiera profundizar

Los dos ejemplos son reales y de este año.



Siguiente
Raros, pero bien