La inteligencia artificial está cambiando todo tan rápido que es casi imposible mantenerse al día. Nuevas herramientas cada semana. Nuevos paradigmas cada mes. Nuevas industrias cada trimestre.
Y en esa aceleración, algo extraño está pasando: incluso quienes viven en la vanguardia tecnológica sienten que no saben lo suficiente.
El contexto cambia más rápido que nuestra capacidad de dominarlo.
Cambias de industria, de rol, de herramienta. Y de repente lo que antes ofrecías con confianza ahora lo guardas, esperando entender las nuevas reglas primero.
¿Cuándo dejamos de aportar lo que sabemos porque estamos calibrando cuándo hablar y cuándo simplemente observar?
No es síndrome del impostor clásico. Es algo más específico de esta era.
Es saber que tienes experiencia valiosa y guardarla porque sientes que primero debes dominar los ritmos del nuevo contexto. Porque la velocidad del cambio te hace sentir perpetuamente desactualizado.
Pero aquí está la trampa: confundimos “aprender los ritmos” con “esperar a dominarlos antes de participar.”
En una era donde todo cambia constantemente, esperar a dominar el contexto es garantizar que nunca aportarás. Porque para cuando lo domines, ya cambió.
Tu equipo no necesita que tengas todas las respuestas del nuevo contexto. Necesita que traigas las preguntas que solo tu experiencia puede hacer.
El líder que espera entender completamente antes de aportar nunca lidera.
Los ritmos se aprenden participando, no observando desde el silencio.