El dominio dormido

De una plataforma de prospectiva a un radar de vigilancia tecnológica: por qué revivir una idea dormida cuesta poco cuando el músculo de leer señales ya existe.

Todos tenemos un dominio dormido. Un nombre que alguna vez fue un plan y se quedó guardado.

El mío lo registré en 2009. Fue blog por temporadas, después podcast, y desde 2020 no lo tocaba.

En Imaginar Futuros, el centro de diseño de futuros de la Universidad EAFIT que dirijo, construimos con IA una plataforma de investigación prospectiva: detecta señales débiles y las convierte en escenarios de futuro con la metodología CIPHER de Amy Webb. Ahí nacieron estudios sobre el mercado laboral, la ciudad y la energía. Un instrumento hecho para mirar lejos.

¿Qué pasaría si le diéramos vuelta al telescopio?

La prospectiva pregunta qué mundo viene en veinte años. La vigilancia tecnológica pregunta qué se movió esta semana en un oficio. El mismo instrumento, girado hacia otra distancia, sirve para las dos.

Esa vuelta le dio al dominio dormido su siguiente vida: un medio editorial alimentado por un radar semanal de señales de cultura creativa (diseño, marcas, herramientas, tecnología creativa). Está apenas despertando. Pero diecisiete años después de aquel registro, uno entra a evidenciacreativa.com y el dominio responde.

Pude haberlo dejado en la frase ‘esta plataforma también sirve para vigilancia tecnológica’. Pero una capacidad que solo se enuncia es apenas una promesa. Hay que dejarla correr y mostrarla funcionando.

Eso tampoco se aprende de un día para otro. Se acumula.

¿Qué más tenemos guardado, apuntando en una sola dirección, esperando que lo giremos hacia una pregunta distinta?



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