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Fingir indiferencia

Llevo escribiendo diario desde el año pasado. Y cada día veo el mismo patrón: se suscriben cinco personas. Se van cinco personas.

El número no se mueve.

Durante semanas, ese intercambio me molestaba. Como si dijera algo sobre el valor de lo que escribo.

Pero un día lo vi diferente.

Esas cinco personas que se quedan eligieron quedarse. No por el tamaño de la audiencia. No porque “todo el mundo” lo lee. Porque algo resonó.

Y las cinco que se van también están eligiendo. Están buscando otra cosa. Y eso también está bien.

Hasta que me di cuenta de que seguía revisando esos números cada mañana. Esperando que cambiaran. Esperando que dijeran algo diferente sobre mí.

Ahí estaba mi propia doble moral.

El problema nunca fue el juego de los números. El problema es pretender que no estamos jugando mientras revisamos las métricas cada mañana.

Todos queremos ser vistos. Todos medimos algo. Likes, suscriptores, comentarios. La pregunta no es si lo hacemos.

La pregunta es: ¿podemos ser honestos sobre por qué lo hacemos?

Porque hay espacio para crecer tu audiencia con integridad.

Hay espacio para querer atención sin manipulación.

Hay espacio para cambiar de opinión sin ser hipócrita.

Pero ese espacio solo existe cuando empiezas siendo honesto contigo mismo.

El fundador que critica la marca personal después de usarla para crecer. El influencer obsesionado con llegar a 2 millones de seguidores para demostrar que entiende el juego, cuando el juego debería ser agregarle valor a 2 millones de personas. El que revisa sus métricas mientras critica a otros por perseguir números.

Pero esto no es solo de personas.

La empresa que predica innovación mientras castiga cada error. La que habla de propósito en sus valores mientras cada reunión solo revisa los números del trimestre. La que critica las vanity metrics mientras celebra internamente cada ranking donde aparece.

Todos estamos en el mismo juego.

La diferencia está en admitirlo.

Y cuando lo admites, algo cambia. Ya no estás defendiendo una versión mejorada de ti mismo. Estás construyendo desde un lugar real.

Crecer no es el problema. Medir no es el problema.

Fingir que no nos importa mientras lo hacemos, eso sí lo es.

¿Qué pasaría si simplemente dijéramos la verdad?


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