Estamos obsesionados con “la verdad” de las historias.
Como si existiera una sola versión. Como si pudiéramos capturar todo el contexto, todas las motivaciones, todos los momentos que importaron.
Los documentales eligen un lente. Los podcasts también. Dos jóvenes contando la historia de Apple verán cosas diferentes que dos veteranos. Y diferentes aún de quienes vivieron esos momentos.
Las inconsistencias no son errores—son señales del lente.
Y lo interesante: el lente importa más que los “hechos”.
Porque el lente determina qué vemos, qué conexiones hacemos, qué nos mueve a actuar.
Puedes escuchar tres versiones contradictorias de cómo Jobs regresó a Apple. Fechas diferentes, motivaciones diferentes, villanos diferentes.
Pero el mensaje de “Think Different” resuena igual.
No porque sea históricamente preciso en cada detalle. Sino porque el lente—el de la rebeldía creativa, el de cambiar el mundo—conecta con algo más profundo que los hechos.
La documentación intenta capturar todo. La narrativa elige qué importa.
Y resulta que aprendemos más de una narrativa bien elegida que de una documentación exhaustiva. La narrativa nos mueve. Nos da un marco para entender nuestro propio trabajo.
“The crazy ones” no es un registro histórico fiel de los rebeldes de la tecnología.
Es una invitación.
Un lente que dice: tú también puedes ser de los que cambian las cosas.
Tal vez la incomodidad con las inconsistencias no es señal de un trabajo mal hecho. Es señal de que estamos buscando documentación cuando deberíamos estar buscando perspectiva.
La pregunta no es “¿es esta la versión correcta?”
La pregunta es “¿este lente me ayuda a ver algo útil?”
Porque al final, no necesitamos la historia perfecta.
Necesitamos el recordatorio de que el futuro se diseña, no se predice.