La IA me obligó a escribir las reglas de colaboración que siempre necesité con humanos.
- Antes de escribir código, describe tu enfoque.
- Si una tarea toca más de tres archivos, divídela.
- Después de actuar, enumera qué podría romperse.
Las escribí para trabajar con Claude Code. Pero aplican para cualquier IA o colaborador que no piensa exactamente como tú.
Humano o máquina.
Con humanos, asumimos que ya saben. Que recordarán la última vez. Que intuirán cuándo detenerse y preguntar.
Con IA, tenemos que ser explícitos sobre lo que siempre fue implícito. Y resulta que eso nos hace mejores en todo.
Describe tu enfoque antes de actuar. ¿Cuántos proyectos fallidos empezaron porque alguien se lanzó sin alinear primero?
Si algo toca más de tres componentes, divídelo. El instinto de simplificar antes de complicar. Lo que los buenos arquitectos siempre supieron.
Lista qué podría romperse. Pensar en consecuencias antes de que se conviertan en crisis.
Estas reglas no surgieron para la IA. Surgieron de décadas de proyectos que salieron mal porque alguien no preguntó, no dividió, no anticipó.
La IA solo nos obliga a escribirlas.
Y una vez que las escribimos para la máquina, empezamos a seguirlas nosotros también.
La IA no necesita que le enseñemos a ser mejores colaboradores. Necesitamos usarla como espejo para ver qué hace que la colaboración funcione.
¿Qué reglas escribirías para ti mismo?