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Sin Permiso

Ethan Mollick lo pone así: pregunta por tu presupuesto mensual de tokens al considerar una oferta de trabajo.

Como si fuera parte del paquete de compensación.

Suena radical. Pero llega tarde.

Un porcentaje enorme de profesionales ya usa IA en su trabajo. Sin autorización. Sin presupuesto. Sin que nadie lo sepa.

No porque sean rebeldes. Porque descubrieron que trabajan mejor así y no van a esperar a que alguien les dé permiso.

Yo estoy construyendo un dispositivo físico para tener a mi asistente de IA en el escritorio. No en una pestaña escondida entre veinte más. Presente. Accesible. Como el colega al que le preguntas algo sin tener que agendar una reunión.

No es un capricho tecnológico. Es que la forma en que accedes a una herramienta cambia cómo la usas.

Un chat minimizado es algo que consultas cuando te atoras. Un asistente presente es algo con lo que piensas.

Y esa es la brecha real.

No es si tu empresa ofrece tokens. Es que mientras las empresas debaten políticas de uso, sus equipos ya decidieron. Ya están trabajando diferente. Ya construyeron sus propios atajos.

La pregunta sobre tokens en la entrevista no revela si la empresa es innovadora.

Revela si están diseñando el futuro del trabajo o esperando a que alguien más lo diseñe por ellos.


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