Escribí un libro sobre vibe coding. Y estoy de acuerdo con los que dicen que el código generado por IA puede ser basura.
No porque lo escriba una máquina. Sino porque nadie sabe qué escribió.
Hay un debate que circula entre ingenieros y entusiastas. Unos dicen que el código de IA es mediocre por definición. Otros responden que el código “artesanal” es un mito romántico, que nadie escribe software línea por línea desde hace décadas.
Y los dos tienen algo de razón. Y los dos están esquivando el punto.
El problema nunca fue quién escribe el código.
El problema es si alguien entiende lo que hace.
Un ingeniero que copia de Stack Overflow sin entender el contexto produce el mismo riesgo que alguien haciendo vibe coding sin criterio. La herramienta es diferente. La negligencia es idéntica.
La IA genera código que funciona hoy y que nadie sabe cómo mantener mañana. No porque sea incapaz, sino porque nadie le pidió que explicara sus decisiones. Y nadie revisó si tenían sentido.
Escribí un libro de vibe coding porque creo que estas herramientas cambian las reglas. Pero cambiar las reglas no significa eliminar la responsabilidad. Significa que la responsabilidad se mueve de lugar.
Ya no está en escribir cada línea.
Está en saber si lo que se escribió tiene sentido.
Delegar sin comprender no es innovación. Es negligencia con mejor marketing.
Y eso aplica igual si le delegas a una IA, a un equipo offshore, o a un junior sin supervisión.
La pregunta no es si el código fue escrito por un humano.
Es si algún humano puede responder por él.