José Betancur.

La fila cambió de sitio

El cuello de botella de la transformación digital ya no está en TI. Se movió a quién decide y quién responde.

Durante años vendimos transformación digital con el mismo mapa: decodificar al cliente, nueva experiencia, aplicaciones modernas y, al final del camino, inteligencia aplicada.

El mapa nunca falló por falta de ideas. Falló en la fila. El área de negocio tenía la necesidad, y entre la necesidad y producción había una cadena de esperas: el turno en TI, el presupuesto, el equipo de integración, la arquitectura empresarial, las pruebas. Salimos a formar profesionales enteros para atender esa fila.

En Anthropic, más del 80% del código que llegó a producción en mayo lo escribió Claude. El reporte sigue con una frase menos citada: la revisión humana se volvió el cuello de botella. La gente dejó de escribir y no alcanza a leer lo que se escribe.

Cualquiera que haya trabajado en una fábrica lo sabe. Aceleras una estación y la cola se forma en la siguiente, con otro dueño y otro nombre.

En una empresa cualquiera el flujo queda así. El líder del área define el resultado que quiere. Un agente lo persigue en ciclo: entiende la meta, usa las herramientas, produce, corrige, vuelve a empezar, leyendo y escribiendo en el ERP y el CRM sin pedir turno. Otros agentes revisan por dominio, uno mira seguridad, otro mira lo legal. Si el riesgo es bajo, el cambio sale a producción y el mismo agente se queda vigilando. Si el riesgo es alto, aparece una persona con un sello.

En el mapa viejo, la inteligencia aplicada era la última columna, el premio de la madurez. En el flujo nuevo aparece en la segunda caja. El destino del viaje se corrió al inicio, y lo que queda al final es una firma.

Contratamos manos porque hacían falta manos. Los cargos y los bonos se armaron alrededor de esa escasez. Cuando hacer cuesta minutos, la escasez se muda a quien decide qué vale la pena hacer y a quien responde si sale mal. Los mismos perfiles que formamos para la fila hacen falta ahora en los dos extremos del flujo, donde nadie los formó.

Mira tu organigrama. ¿Cuántas personas están contratadas para producir y cuántas para juzgar?

Esa proporción se va a invertir. Nadie te va a preguntar si estás listo.



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