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Pero ellos venden

Hace unas semanas, en una reunión, un CEO a quien quiero y respeto mucho me dijo algo que se me quedó dando vueltas en la cabeza:

“Pero ellos venden.”

Yo le estaba diciendo que eso que me estaba contando… nosotros ya lo teníamos hace años. Que no era nuevo. Que no era magia. Que no era una revelación.

Pero “ellos venden”.

Y ahí está todo.

Hoy no gana quien entiende mejor. Gana quien distribuye mejor.

Hay gente que encontró el hueco correcto en el sistema de distribución. No necesariamente el hueco del conocimiento. No necesariamente el hueco de la comprensión. El hueco de la circulación.

La visibilidad se volvió una prueba de razón. Si crece, debe ser cierto. Si se comparte, debe ser importante. Si tiene alcance, debe ser profundo.

Y el algoritmo está perfectamente alineado con eso.

La complejidad no circula bien. La duda no convierte. El matiz no se vuelve viral. Lo que circula es la certeza rápida. La opinión sin digestión. La profecía sin responsabilidad.

No están pensando. Están retransmitiendo.

Y nosotros estamos premiando la velocidad de opinión por encima de la lentitud del juicio.

Vuelvo a la frase: “Pero ellos venden.”

Sí. Venden.

Pero la pregunta que no estamos haciendo es: ¿Qué están vendiendo exactamente? ¿Y qué están empobreciendo en el proceso?

Creo que estamos entrando en una época donde hablar rápido va a ser barato. Pensar lento va a ser valioso.

Donde distribuir no va a ser lo escaso. Lo escaso va a ser criterio.


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